
La rebaja del Impuesto Sobre la Renta (ISR) aprobada para los asalariados con la última reforma tributaria (Ley 8 del 15 de marzo de 2010) y los tres últimos aumentos de salarios anunciados por el Gobierno (policías, salario mínimo y funcionarios públicos), inyectarán a la economía alrededor de $300 millones este año, confirmó el viceministro de Economía, Frank De Lima.
CIRCULANTE PANAMEÑOS DISPONDRÁN ESTE AÑO DE $300 MILLONES EXTRA
Reforma y alzas salariales activarán el consumo
Economistas ponen en duda que la Ley 8 pueda atraer más inversiones extranjeras
Marianela Palacios Ramsbott
Capital
La rebaja del Impuesto Sobre la Renta (ISR) aprobada para los asalariados con la última reforma tributaria (Ley 8 del 15 de marzo de 2010) y los tres últimos aumentos de salarios anunciados por el Gobierno (policías, salario mínimo y funcionarios públicos), inyectarán a la economía alrededor de $300 millones este año, confirmó el viceministro de Economía, Frank De Lima.
Los economistas consultados por Capital para evaluar el impacto de la reforma en el sistema económico coinciden en que semejante inyección tenderá a elevar el nivel de consumo en Panamá, como ha ocurrido ya en el pasado (Ver recuadro: Variación del consumo y del ahorro).
El presidente del Colegio de Economistas de Panamá (CEP), Raúl Moreira, aclaró que no todo el dinero adicional que los asalariados recibirán este año con la nueva tasa del ISR (que baja de 27% a 15%) se traducirá en un mayor nivel de consumo, porque como esa rebaja se aplicará principalmente a individuos de altos ingresos una buena parte podría ser usada para incrementar el ahorro personal.
Además, “hay que tomar en cuenta que este mayor monto de consumo total estará compuesto por una parte por el consumo efectivo adicional y por la otra por el componente inflacionario generado por el incremento de la masa monetaria en circulación, como consecuencia del incremento del salario mínimo ya efectuado y el prometido”, acotó Moreira.
Al aumentar la masa monetaria en circulación no solo tiende a aumentar la demanda de bienes y servicios, también tienden a subir los precios, pero en este punto no hay consensos entre los profesionales entrevistados: Algunos opinan que el impacto inflacionario será alto y otros que será marginal.
Según el CEP, la primera reforma tributaria y el primer aumento de salario mínimo de la administración Martinelli, que fueron establecidos en 2009, se tradujeron en un 3,1% y 3% de aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en enero y febrero, respectivamente. Pero como en esta ocasión habría costos adicionales de producción asociados a la transferencia del alza del Impuesto de Transferencia de Bienes, Muebles y Servicios (Itbms) a los insumos productivos y a los fletes de transporte, la inflación esperada podría ser mayor.
“Se puede esperar que el efecto inflacionario no sea tan pequeño como se ha señalado; es probable que los próximas aumentos del IPC sean mayores de 3%”, dijo el economista.
El Centro Nacional de Competividad (CNC) también advierte sobre un riesgo inflacionario.
“Nosotros medimos el impacto de los tres aumentos del salario mínimo que se dieron entre 2004 y 2008, solo de la parte privada, que en conjunto fue de 28%. Y el estudio sugirió que un 10% del aumento del consumo privado que se registró en ese periodo era atribuible a esos aumentos y que eso trajo 1,87% de inflación. Ahora, de un solo golpe, aumentaron 26% el salario mínimo y sólo considerando eso el consumo privado debe subir 2,6% y la inflación debería aumentar 1,73%”, precisó Leonardo Alessandría, economista del CNC.
La Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) cree que este aumento del dinero circulante no debería desencadenar una escalada de precios.
“Los que sean más competitivos y ofrezcan a sus clientes productos de mayor calidad y mejores precios, son los que deberían ganar esas ventas extras. Pero para que esto sea posible el consumidor debe afectar el mercado, decidiendo dónde comprar mejor y a mejores precios y castigando al que vende más caro”, destacó Pedro Meilán, administrador de Acodeco.
El ministro de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino, se muestra convencido de que el costo fiscal de las rebajas del ISR a los asalariados será de alguna manera compensado con la reactivación de la economía que desencadenará ese incremento del consumo. Y también sostiene que las nuevas tasas corporativas atraerán más inversión extranjera.
Irene Giménez, de Goethals Consulting Corp., no piensa igual, porque considera que para lograr esa meta tenían que haber reducido las tasas de las empresas mucho más y cumplido su promesa electoral de aplicar un modelo de tasa impositiva única o Flat Tax, cosa que no ocurrió.
“En ocasiones anteriores se han promulgado leyes especiales que hasta exoneran del pago de impuestos a empresas extranjeras y éstas no han arribado a Panamá. Esta reforma tampoco puede garantizar los flujos de inversión, que no dependen principalmente de ajustes impositivos sino de las expectativas de ganancias futuras que tengan los empresarios”, resaltó el economista Miguel Ramos, de la Universidad de Panamá.
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